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domingo, 24 de marzo de 2013

Desmoralizando el moralismo: la futilidad de los valores fetichizados x Jason McQuinn

Introducción
mo·ral·i·dad S. (pl.-es) Los principios relativos a la distinción entre lo correcto y lo incorrecto, o el buen comportamientoy el mal comportamiento. (The New Oxford American Dictionary)
mo·ral·ismo S. la práctica de moralización, esp. manifestando una tendencia a hacer juicios sobre la moralidad de los demás (The New Oxford American Dictionary)

La mayoría de los anarquistas – al igual que la mayoría de la gente en el planeta – siguen siendo relativamente ingenuos respecto a las teorías y las prácticas de la moral obligatoria y el moralismo. Referencias positivas, carentes de sentido crítico a las diversas formas de la moral obligatoria son casi omnipresentes en los escritos anarquistas, tanto históricos como contemporáneos, a pesar de la influencia ocasional de la crítica a la moralidad de Max Stirner entre algunas lecturas más amplias. Incluso entre los escritores anarquistas que se han tomado el esfuerzo de leer la obra maestra de Max Stirner de 1944, El único y su propiedad (la fecha de publicación señala 1845, pero en realidad apareció a finales de 1844), su poderosa e importante crítica de la moralidad sigue siendo a menudo mal interpretada, indebidamente ignorada o rechazada por ignorancia. Y aunque la mayoría de los anarquistas pueden entender que el moralismo es a menudo una práctica de auto-derrota de los movimientos sociales radicales, por lo general solo se interpreta en el sentido de referencias excesivas a la moral, en lugar de una sumisión acrítica a la moral obligatoria de por sí.

Cada teoría social – incluidas las basadas en la filosofía, la religión o la ciencia – contiene por necesidad juicios de valor. No hay forma de conocimiento que puede ser estrictamente libre de valores, o incluso de valor neutral. A diferencia de las ciencias naturales, en que es más fácil – aunque nunca del todo – evadir el reconocimiento de los valores humanos expresados en sus hipótesis, teorías y programas de investigación, las ciencias sociales no son capaces de ocultar sus múltiples compromisos a las diversas formas y expresiones particulares de éstos. Como planteó Max Weber (uno de los más importantes de los primeros teóricos de las ciencias sociales): “No hay absolutamente ningún análisis científico ‘objetivo’ de la cultura o de los ‘fenómenos sociales’ independientes de puntos de vista especiales y ‘unilaterales’ los cuales –expresa o tácitamente, consciente o inconscientemente- son seleccionados, analizados y organizados para propósitos expositivos.” (véase Max Weber’s The Methodology of the Social Sciences, editado por Edward Schils & Henry Parsons [The Free Press, Glencoe, Illinois, 1949])

Los valores están implicados de manera más obvia en las teorías sociales radicales, que están explícitamente formulados para ayudar a la búsqueda de cambios estructurales profundamente arraigados en la sociedad. Sin embargo, estos valores se pueden constituir de dos maneras muy diferentes: (1) como expresiones históricas finitas de los deseos de las individuales y sociales de las personas, y (2) como siendo imputada a tener alguna forma de existencia trascendental fetichizada – a menudo absoluta, ahistórica u objetiva – más allá de los individuos y comunidades humanas. Desafortunadamente, no hay lugar común, una terminología bien-entendida para distinguir fácilmente estas dos formas de constituir y referir a los valores humanos. Y esto solo puede conducir a malentendidos.

Problemas de terminología

La terminología es un problema que implica muchos aspectos de la crítica social siempre que refiere a la superación de las múltiples facetas de la alienación social. Para cada forma de fetichización obligatoria, ya sea la religión, la ideología, la política, el fetichismo de la mercancía y del trabajo, o la moralidad, sigue existiendo una forma correspondiente de pensamiento y actividad no-fetichizados que muy a menudo son acríticamente agrupados con éstos. Por esto, la crítica de la religión se ve a menudo fundada sobre la insistencia generalizada e irracional de que el pensamiento no fetichizado sobre la vida y el cosmos en realidad constituye una forma de religión (aun cuando conscientemente niega tal identidad). Y que, por tanto, ya que esta particular forma de religión imputada no se fetichiza, entonces se argumenta que la crítica de la religión como tal (como fetichización de la esfera de lo espiritual, divino o sagrado) carece de fundamento. Del mismo modo, aquellos que se oponen a la crítica de la ideología tienden constantemente a afirmar (de manera no sincera) que no ven ninguna diferencia entre la teoría fetichista social y la teoría social no fetichizada, llamando a todas las formas de la teoría social “ideología” con el fin de evadir el aguijón de la crítica por su propio devoción a determinadas mistificaciones ideológicas. Cuando se refiere a la política, a menudo los seres humanos son definidos simplemente como “animales políticos” por los defensores de la mediación política y el Estado. Esta pobre excusa para el razonamiento a menudo apunta que si los seres humanos son intrínsecamente “políticos”, entonces el Estado es una forma natural de la (política) de la comunidad que no puede (o al menos no debería) ser cuestionada. El fetichismo de la mercancía y la institución del trabajo (trabajo obligatorio) también tienen sus ilógicos defensores, como muchos que equivocadamente se hacen pasar por anticapitalistas radicales, que sólo le gustaría ver fetichismo de la mercancía y el trabajo redirigido a fines diferentes de lo que actualmente sirven, con nuevas y diferente las formas de policía, de tribunales y de cárceles haciendo cumplir su existencia.

El patrón aquí es claro. Cuando la gente está dispuesta a socavar, eludir o negar la crítica social radical, a menudo insisten en definir tales críticas por separado, al negar que hay a alguna diferencia consistente entre la sociedad actual alienada y de cualquier potencial forma de vida liberada (no-alienada).

La misma estrategia se emplea normalmente cuando la crítica de la moral comienza a formularse. Aunque la mayoría de las definiciones del diccionario de la moralidad implica claramente que se trata de una fetichización de los valores, esta consecuencia se pierde en la mayoría de los lectores. Por ejemplo, el New Oxford American Dictionary define la moral como “principios relativos a la distinción entre lo correcto y lo incorrecto o el buen comportamiento y el mal comportamiento.” Obviamente, los calificativos de “correcto e incorrecto o bueno y malo” son más propensos a ser tomados (inconscientemente) como valores fetichizados, trascendentales, más que como opciones particulares y finitos sin pretensiones de ninguna realidad más allá de los deseos particulares de los seres humanos individuales. Sin embargo, incluso en la revista Anarchy, en el momento en que la crítica de la moral se erige siempre hay quienes aparecerán con el objetivo de confundir las cosas (con el fin de defender sus propios compromisos morales) al afirmar, de una u otra forma, que no hay tal cosa como un valor humano no-moral. La mayoría de la gente, en común con las definiciones del diccionario, nunca diría que una persona expresa su o sus propios deseos sin la pretensión de conferir estatus de trascendental a lo que para ellos es moral dada la valoración de un objetivo determinado. ¡Pero los defensores de la moral van a salir de su encierro para afirmar que incluso el deseo humano más finito, efímero y contingente indica la existencia de un sistema moral tan reales como los impartidos por las diversas ramas de la Iglesia Católica!

Para evitar este confusionismo deliberado causado por aquéllos que temen las críticas dirigidas a sus propias vacas sagradas, las personas que persiguen las críticas de la moral por lo general tratan de hacer una clara distinción entre la ética y la moral. En este caso, la ética se considera concerniente con lo finito, con valores no-fetichizados, mientras que la moral tiene que ver con los valores fetichizados, trascendentales: lo correcto y lo incorrecto o el bien y el mal. Desafortunadamente, ya que no hay casi ninguna crítica radical o sustancial de la moralidad en nuestra cultura popular (en oposición a las montañas de superficiales e insustanciales críticas parciales), las apelaciones hechas por los moralistas a las definiciones de diccionario de “ética” tienden a fracasar en estos intentos. (La mayoría de las definiciones de diccionario en una sociedad moralista alienada pueden reflejar la poco probable posibilidad de que una dicotomía entre valores fetichizados y no-fetichizados pueda siquiera existir. Para la mayoría de la gente, los valores no-fetichizados consistentes no son considerados posibles.)

Por esto, en el presente ensayo, intentaré referirme a la crítica de la “moralidad obligatoria” con el fin de que quede absolutamente claro que estoy hablando de un sistema de valores fetichistas que demanda su cumplimiento. Y, que nunca estoy hablando de alguna poco probable forma de sistema no-fetichizado (o conjunto no sistematizado) de los valores que algunos moralistas aún insisten en llamar “moral” con la única intención de confundir las cosas. Me referiré también a lo una “ética finita” para dejar en claro que una alternativa a la moralidad obligatoria involucra valores finitos, no-fetichizados, y para aclarar que no se trata de una ética integradora de ambos valores, no-fetichizados y fetichizados.

Anatomía de la moralidad obligatoria

La moralidad obligatoria involucra la auto-subyugación a un sistema o un sistema de valores, los cuales, por una u otra razón, se cree que exigen su cumplimiento obligatorio incluso si la persona estima que no se encuentra –como dice el cliché – “a la altura de ellos”. Aunque la moral obligatoria potencialmente puede ser conectada a tierra dentro de la experiencia subjetiva de un individuo, en vez de esto lo es casi siempre a algún lugar fuera del ámbito de la experiencia humana vivida directamente.

Por ejemplo, las formas religiosas de moralidad están comúnmente basadas en fundamentos tan improbables (inexistentes) como “la Palabra de Dios”, u otras formas de supuesta revelación directa de alguna clase de espíritu invisible, incorpóreo, (irreal). (Por supuesto, esta base esta generalmente mediada a través de los supuestos representantes elegidos de dios en la tierra, sin importar cuán irracional la creencia en la autenticidad de estos representantes pueda ser.) En esta forma de moralidad obligatoria, Dios (o Satán, o los Dioses, o la Diosa, o el Gran Espíritu, etc.) son supuestamente la fuente de valores morales que deben ser seguidos, porque la fuente – sea cual sea – es en algún sentido considerada mas real e importante que cualquier persona, individual, única, en quien no se puede confiar que él o ella sabrá que debe hacer sin la guía de un sistema de fetichizados, sagrados valores. La estructura formal de la moralidad religiosa obligatoria es así: valores sagrados desde una fuente invisible a ser seguidos por un ser humano insignificante, en cualquier contexto. Con un sistema de valores así, sea cual sea el contenido especifico de la moralidad, ¿es sorprendente que la gente intentando vivir esta forma de alienación estén constantemente perplejos ante sus vidas, deseos y relaciones sociales?

Sin embargo, en estos tiempos modernos, el lugar de la religión ha sido a menudo ocupado por otras cosas, como la Ciencia, o ideologías sociales o políticas en particular (como el Marxismo) que demandan una adherencia obligatoria. Aunque la moralidad religiosa puede ser una fuerza social dominante en áreas del mundo no tan colonizadas por el capital (como la mayor parte de Afganistán, por ejemplo); ahí donde el capitalismo industrial, los medios de masas, y el consumismo ya dominan las relaciones sociales (como en la mayor parte de las áreas urbanas del mundo), la moralidad religiosa se verá severamente comprometida. Otras formas de moralidad ilustradas obligatorias basadas en la Ciencia, ideologías sociales o políticas, o aun filosofías racionalistas, se pelearan por alegar ser las víctimas de la moralidad. Especialmente cuando los valores de una religión en particular se entrometen en el camino del ejercicio del poder político, la subyugación de los recursos, o la explotación del trabajo, se verán con el tiempo suplantadas por formas modernas mas amenas de pensamiento y moralidad.

La ciencia es un ejemplo de una fuente de muchas formas modernas de moralidad obligatoria ilustradas. Lo he puesto con mayúscula anteriormente para indicar que no es la práctica real de exploración experimental de la naturaleza en su búsqueda conocimiento (ciencia) de lo cual estoy hablando, si no de una construcción ideológica ideas científicas particulares fetichizadas, sacadas de de sus contextos experimentales finitos y elevados a cuasi-religiososo principios generales. El prestigio de las distintas formas de cientificismo (ideologías y culto a la Ciencia) se basa en los logros de la ciencia experimental, en combinación con el capitalismo industrial. Juntos, para muchos ciudadanos modernos del mundo civilizado su poder parece rivalizar con el de los viejos dioses. Para quienes la religion no logra satisfacer, pero aún no entiende los orígenes sociales de las ideas y valores, las variadas formas de cientificismo pueden ser muy atractivos. Todas ellas involucran la dedución de sistemas de valor desde particulares teorías científicas reificadas (o semi-científicas, o, incluso, pseudo-científicas). Ejemplos notables incluyen las (mal llamadas) ideas Darwinistas sociales, cuya moralidad está usualmente basada en alguna versión de la “sobrevivencia del más apto” Spencerianas (“y que el Diablo se lleve al que llegue último”), los ideólogos del gen fetichizado cuya moralidad se basa en imaginar qué genes (¡como si estos tuvieran mente propia!) quisieran que “sus” cuerpos hicieran para promover su reproducción o evolución, y todas las variadas reificaciones etnológicas, zoológicas o de psicología evolutiva de la humanidad, cuyas moralidades se basan en suponer que nuestros valores están determinados de una forma u otra por la biología o la genética, etc. La estructura formal de las diversas moralidades científicas es, una vez más, la misma que la de la moralidad religiosa: valores sagradas desde una fuente invisible a seguir por un ser humano relativamente desvalorizado sea cual sea el contexto. Como una moralidad religiosa, las versiones científicas de la moralidad intentan limitar y determinar que se supone que sea humanamente deseable y posible, reduciendo las opciones que puedan ser tomadas por realizadas por los verdaderos creyentes.

Dentro del medio anarquista, el cientificismo es probablemente menos un problema (aunque ciertamente influye a una gran cantidad de gente) de lo que son ideologías sociales y políticas (usualmente a medio digerir) como el Marxismo. Los anarquistas de izquierda están a menudo especialmente influenciados por las aproximaciones tomadas sobre la moralidad por distintas corrientes de la ideología Marxista.

La evasión marxista

Entre los teóricos y escritores marxistas más sofisticados (así como en el mismo Marx), la moralidad consigue un respeto mucho menos abierto que en el medio anarquista, pero formas de cienficismo y dialéctica objetivista han tendido a tomar su lugar de problematización. Muchos anarquistas tienen pocos problemas en percibir y comprender la naturaleza ideológica del intento de auto-identificación del proyecto Marxista como “científico”. Este tropo retórico se basó originalmente en el aprovechamiento de la credibilidad y mística de las ciencias naturales durante el siglo XIX, para ayudar a ayudar a a conducir a una forma particular de intento de crítica social radical por sobre otras en la consideración popular. (Así algunos anarquistas, incluyendo Kropotking, no fueron inmunes a la tentación, intentando aprovechar la mística de la ciencia natural para una forma ideológica de anarquismo). Los anarquistas por lo general también comprenden que la dialéctica objetivista (naturalizada) de las formas más frecuentes de Marxismo funcionan poco más que como fórmulas arcanas para justificar aquello que Karl Marx y sus epígonos buscan justificar. La abstracta y altamente especulativa naturaleza de la dialéctica Marxista es usualmente oscurecida en un intento de entregar una apariencia de lógica y solidez a los argumentos y posiciones ideológicas que desafían las tentativas convecionales de una racionalización más transparente. (Mientras la dialéctica crítica puede levantar muchos cuestionamientos que valen la pena y abrir a nuevas perspectivas, las dialécticas ideológicas de la mayoría de las formas de pensamiento Marxista – esto es, la dialéctica al servicio de las ideologías Marxistas – no tienen nada que ofrecer a alguna teoría radical genuina.)

Resulta interesante que el giro Marxista hacia una legitimación “científica” y dialéctica objetivista fuese directamente influenciada por la crítica a la moralidad de Max Stirner. Antes de El Único y su Propiedad, aparecida a finales de 1844, Karl Marx fue un filósofo político humanista de la línea de Ludwig Feuerbach (véase los Manuscritos económico-filosóficos de 1844 de Marx, por ejemplo). Luego del sensacional debut de la filosofía fenomenológica del ego ( “ego” tomado como otra palabra en esa época para “sí mismo” – mucho antes de que Freud transformara su significado popular) con su mordaz crítica a la moralidad, Marx se vió forzado a aceptar la ingenuidad de su humanismo moralista y abruptamente transformó su filosofía social por entero, comenzando con la Ideología Alemana – escrito en 1845 en un intento para evadir la crítica punzante de Stirner. Sin embargo, Marx finalmente no pudo y estuvo poco dispuesto a dejar su filosofía injustificada por un mundo metafísicamente objetivo o mundo material, frecuentemente describiendo su ideología como “científica” y crecientemente permitiendo a sus especulaciones dialécticas confundirse como supuestas verdades objetivas. Varios epígonos de Marx (incluyendo a su antiguo compañero, Friedrick Engels) intentaron sistematizar el Marxismo de varias maneras, cada una de las cuales tendió a negar lo que era de valor en la dialéctica más crítica de Marx, reificando a la par unas cuantas ideas en principios dogmáticos del Marxismo.

En última instancia, la mayoría de las ideologías Marxistas modernas han desarrollado explítas formas de moralidad obligatoria las cuales han sido deducidas desde aquello que han llegado a ser supuestas verdades trascendentales de la Lucha de Clases, reveladas por las variadas formulaciones “científicas” del Marxismo. Los movimientos Marxistas que han alcanzado el poder estatal han dado especialmente significadados concretos y sangrientos a la moralidad predominante de trabajador-gulag de las ideologías de la lucha de clases Marxista, aunque esto no ha detenido a algunos anarquistas de izquierda a apropiarse de aspectos de variadas formas de moralidad Marxista para sí, como cuando argumentan que estos análisis particulares de las lucha de clases demanda la sumisión de los trabajadores o ciudadanos a los dictados de ciertas organizaciones que reclaman representarlos – ya sean sindicatos, comunidades de “poder dual” o organizaciones municipales, etc.

(También debería notar que aún hay unos cuantos supuestos radicales intentando construir una crítica social Marxista no-ideológica – o mejor dicho, crítica social influenciada por Marx. Como sea, estos intentos se encuentran casi siempre fundados en el deprecio Marxista generalizado por los individuos humanos y la individualidad humana. Esta fobia Marxista a los seres humanos vivientes concretoss – excluyéndose de esto los teóricos Marxistas a sí mismo, por cierto – requiere la constante fetichización de las colectividades como los únicos actores sociales genuinos, colectividades cuya propias dinámicas sociales y políticas siempre persisten al menos parcialmente mistificadas por el rechazo a reconocer que se encuentrar contruidas de individuos cuya existencia no se encuentra de ninguna manera agotado por su participación en las variadas colectividades.)

¿Moralismo radical?

En la ausencia de una comunidad (constestataria) genuinamente vivida y de un movimiento auténticamente revolucionario en toda la sociedad, varios supuestos radicales tienden a retirarse en otras actividades que sustituyen la acción directa. Una de las trampas en que más facil se cae es en la reducción del proyecto radical en un proyecto moral (y su corolario, la reducción del discurso subversivo radical en unos discursos moralistas relativamente sin sentido). En lugar de crear una teoría social subversivamente radical en colaboración con otros rebeldes, y ponerla en prácticas con ellos con el fin de la eliminación directa de cuantos aspectos de la dominación y alienación social sean posibles, el objetivo llega a ser una rígida división Maniquea del mundo social en partes “buenas” y “malas” (fuera de contexto en sí mismas), con la finalidad de una supresión mecánica de lo “malo” siempre y donde sea posible, y la ampliación de lo “bueno”.

En lugar de una teoría social dialéctica apuntada a un entendimiento cada vez más sofisticado, en articulación con una practica subversiva cada vez más sofisticada, las ideologías moralistas estan enfocadas a dividir y clasificar simplistamente con poca o ninguna atención por el contexto o la totalidad. Para los ambientalistas moralistas, por ejemplo, el reciclar o los espacios silvestres son siempre buenos, mientras que el uso de vehiculos todoterrenoy nuevos desarrollos de viviendas seran siempre malos. El contexto no importa, lo que da como resultado estrategias mecanicas destinadas, por ejemplo, a simplemente desalentar el uso de todoterrenos (ya sea incendiandolos, o luchando por una legislacion que los vuelva mas inaccesibles) o desalentando la construccion de nuevas viviendas. En vez de alentar la propagacion de una critica (teorica y practica) al capital y al estado como partes de un sistema global de alienacion y dominacion, el moralismo tiende a resultar una forma de siempre ver la totalidad del mundo social con una serie estrecha de luchas monotematicas.

Las prácticas moralistas siempren tienden a echar culpas (hacia aquellxs que se involucran en actividades que podrian en alguna forma ser catalogadas como “malas”) y hacia la santurroneria, y supuesta “superioridad moral” (dado que uno ya tiene todas las respuestas, y detalladas, sin importar el contextos o los devenires del mundo real), y son más fácilmente practicadas por aquellos lo suficientemente privilegiados para disfrutar de un amplio abanico de opciones de consumo (lo que facilita la capacidad de boicotear a las corporaciones adecuadas, mientras se apoya el correcto “comercio justo” o las mercancías de cierta subcultura. Debido a que las practicas moralistas apuntan a maximizar el logro de ciertas fetichizadas cualidades “buenas”, y minimizar cualquier cualidad “mala”, demonizadas, hay poco o ningun espacio para desarrollar un entendimiento matizado de los sistemas sociales e históricos que dan el contexto general a los dilemas morales superficiales con los que la gente parece enfrentada. Las opciones resultantes son casi siempre “o esto/o eso, y nada más”, con todo el rango real de posibilidades coartado.

El moralismo de lo “politicamente correcto” (PC) es probablemente la forma más facilmente reconocida que toman las practicas moralistas. Para la gente cuya identidad esta atada a su color de piel, la tendencia PC es hacia un moralismo reactivo, racial. Para las mujeres cuya identidad mayor esta atada al genero, la tendencia es a demonizar a todos los hombres, tanto individualmente como cosificados en forma de un “patriarcado” como super-grupo definido por su genero.

Ejemplos podrian tambien ser dados para otras formas del moralismo que se las da de radical, como el pacifismo, muchas formas de izquierdismo, incluidas la mayoria de las ideologias marxistas, y varias otras campañas monotemáticas.

Uno de los aspectos más llamativos de las prácticas moralistas incluye los generalmente inútiles esfuerzos por comunicarse a través de la division etica/moralidad obligatoria (que seguramente se evidenciarán en las reacciones moralistas a este ensayo). Incluso cuando aquellos no tienen ninguna creencia en ningun sistema de valores fetichizado, ponen bastante en claro que sus críticas y comentarios surgen de sus propias experiencias dentro de contextos sociales y situaciones historicas particulares, sus palabras son automáticamente interpretadas a través de un marco moralista que asume que estas críticas y comentarios deben estar basadas en algín implícito, pero aun trascendente, sistema de valores.
Los moralistas siempre ven solo a otros moralistas, aun cuando no haya ninguno. Y más aún, a menudo ven -y critican- a estos otros moralistas (fantasmales), por ser excesivamente (aunque de forma encubierta) moralistas, aún cuando ninguna evidencia en absoluto pueda hallarse para tal acusación.
Uno de los aspectos mas vacíos y derrotistas o victimizantes de la moralidad dentro de la escena que se las da de radical, es el moralismo como un estilo de vida –una parada moralista que se apoya en identidades basadas en formas de consumo particulares. En vez de actuar sobre la critica radical a todas las instituciones sociales que refuerzan y justifican nuestra alienacion y dominacion, el estilo de vida moralista eleva sus elecciones como consumidores a decisiones morales, las que, segun su vision, los hacen mejores personas que aquellos que no las comparten. Estas elecciones de estilo de vida pueden involucarar adoptar una dieta rigida -vegetariana o vegana-, usar un uniforme especializado -punk u obrero-, practicar ciertas formas particulares de sexualidad, o consumir productos de cierta subcultura. (Nota: Obviamente ninguna de estas practicas per se son en sí mismas necesariamente debilitantes o derrotistas; es su fetichización y elevación a estándares morales descontextualizados lo que las vuelve así.)

Los efectos de la moralidad

Cualquiera sea el contenido específico de una moral obligatoria, los efectos son básicamente similares. La habilidad de una persona de pensar con claridad y actuar de manera decisiva frente a sus propios intereses (dentro de contextos apropiados) se ve comprometida o saboteada. Si las personas no son capaces de actuar conscientemente sobre sus propios intereses individuales y comunitarios, entonces casi con certeza terminarán de alguna manera actuando de acuerdo a los (ajenos) intereses de otro.

En la mayoría de las formas de la moral obligatoria este otro sobre los cuales los intereses y valores están orientados es más una idea abstracta que una persona o un grupo de ellas: Dios, Ciencia, Naturaleza, el propio País (o Estado-Nación), la Economía o Ecología, etc. (A pesar de que siempre hay gente real, grupos sociales y organizaciones esperando para explotar a las víctimas de la moralidad al actuar como mediadores entre ellos y sus ideales abstractos.) Incluso en aquellos casos de valores que están explícitamente orientados hacia una persona o un grupo de ellas (por ejemplo, la moral de lucha de clase que pone a la Clase Trabajadora como punto central), estos valores generalmente se mantienen orientados mucho más hacia la idea abstracta de la persona o el grupo que hacia cualquiera persona viviente, concreta y real: la idea fetichizada del Proletariado o el Partido (más que la forma viva y pulsante de trabajadores o de miembros individuales que componen al partido), la Humanidad (en abstracto más que en la forma de un agregado de individuos concretos y todas sus interrelaciones), el Estado, etc. La gente sumidas antes morales obligatorias que están organizadas alrededor de estas ideas abstractas intentan forzarse a sí mismas a seguir aquellas demandas debido a que han desplazado (proyectado o enajenado) su propia subjetividad hacia la misma, usualmente a través de la influencia de años y años de alienación, socialización moralizante y adoctrinamiento. En vez de comprender y actuar por sí mismos, las víctimas de la moralidad intentan convertirse a sí mismos en los títeres de las ideas abstractas que ellos mismos fetichizan.

Viviendo sin moralidad

La alternativa radical a la moralidad involucra la creación de una teoría crítica del yo-mismo. La formación de cualquier perspectiva y práctica anarquista que sea coherente y efectiva requiere que la gente desarrolle (a través de la interacción con sus ambientes naturales y sociales) un entendimiento relativamente sofisticado de sí mismos y de su lugar en sus mundos sociales y naturales. Sin la comprensión consciente de este locus subjetivo de entendimiento, sin un foco claro sobre los propios intereses personales y sociales, es imposible el desarrollar una teoría social crítica que sea capaz de comprender la enajenación social y las posibilidades para su superación. Una teoría crítica del yo-mismo y una teoría crítica social son dos polos esenciales de un único proyecto comprensivo.

Solo mediante el desarrollo y mantenimiento de un auto-entendimiento crítico de sí mismo y del propio-mundo puede alguien realizar decisiones completamente racionales acerca de cuáles son sus intereses más genuinos y cómo alcanzarlos (en vez de tomar decisiones basadas en racionalizaciones parciales o incompletas las cuales no reflejarán adecuadamente a sí mismos en el contexto general). Usando el lenguaje decimonónico de Max Stirner, este tipo de auto-comprensión crítica era designada como “egoísmo auto-consciente”, pero hoy en día toma sentido el relanzar este antiguo término pre-freudiano a favor de una “teoría del yo-mismo”

El auto-entendimiento crítico involucra el desarrollo simultaneo de una ética finita, un juego de valores consistente con lo que se considere y se sienta como los intereses personales más importantes, como son expresados en las actividades de la vida cotidiana. Estos valores son expresiones orgánicas de una subjetividad radical propia, de una auto-posesión, auto-entendimiento y auto-actividad propios. Ellos no se originan fuera de la propia vida, demandando la sujeción, debido a que son el resultado de las propias experiencias directas y sirviendo a los propios intereses.

(Publicado originalmente en Anarchy: A Journal of Desire Armed #58 Fall-Winter 2004–2005. Traducido por CN.)

jueves, 10 de marzo de 2011

Contra el fetichismo obrero: Apuntes para superar la terminología marxista entre los anarquistas x Manuel de la Tierra


Publicado en: El Surco Nº15 - Chile

"Mira qué fácil es todo, cuando está bien explicado, me han dicho que el mundo es la lucha entre los buenos y los malos.
Que está la clase explotada y enfrente la explotadora y la lucha entre los dos bandos es el único motor de la historia.
Cualquiera que sea un currante, por el mero hecho de serlo, está de nuestro lado y merece nuestro respeto.
Por contra están los ricos, que son siempre los culpables de todo lo malo que ocurra y de todo lo malo que pase.
Y yo pienso que esta forma de no pensar es una mierda que impide ver los problemas tal como son, la realidad tal como es.
Simplificarlo todo así, sólo nos puede conducir a darnos contra una pared y creernos que eso es resistir"

(Producto Interior Bruto)

Hay entre los que se reclaman revolucionarios hay un cierto grado de sacralización de las figuras del obrero, del sindicalismo, de las masas y de la idea de lucha de clases. Si uno plantea la transformación social sin centrar el análisis en estos sujetos, conceptos y espacios, se estaría cometiendo herejía. Entre más “popular” vista el individuo o su organización, más genuinamente revolucionario es. Si no te llenas la boca con “proletariado”, “lucha de clases” otras palabras del mismo tono y no centras la acción cotidiana en ellas, ya no eres uno de ellos. A lo sumo serás un ambiguo postmoderno, un infantilista irresponsable o, derechamente, un reaccionario. Por supuesto, esta situación no es ajena a los llamados anarquistas. Y a mi entender esto se debe a que no nos hemos sabido librar completamente de la herencia analítica, estética y discursiva de los paradigmas revolucionarios marxistas de los sesenta, setenta y ochenta. El anarquismo criollo no ha superado del todo el trauma del izquierdismo que alguna vez reemplazó su lugar en el combate anti-estatal (MIR, FPMR, MJL). Hablo de trauma porque el rebrotar de la actividad libertaria en los noventa encontró huérfano al “movimiento anarquista” de referentes locales de su propia ideología (extintos hace tiempo), lo que llevó a muchos, explícitamente a veces, inconscientemente en otras, a acercarse a los modelos de análisis marxistas, a adoptar su estética, su memoria histórica y, lamentablemente, a copiar en ciertos casos sus modelos de organización. Las consignas, las demandas, los 29 de Marzo y los 11 de Septiembre, son los ejemplos más visibles de este proceso.

El recuerdo de los que combatieron y murieron por la libertad y el de las experiencias subversivas de otras vertientes ideológicas es sumamente importante si buscamos en ello herramientas para el hoy, pero es contraproducente cuando rememorar se vuelve un porfiado ejercicio para traer fórmulas del pasado que ya no resisten al presente. Por mucho que se le enrostre al marxismo la burocratización y el autoritarismo en cada una de sus experiencias históricas, cuestión irrefutable por lo demás, no vemos un vivo atrevimiento ni la intención a lo menos de cuestionar y cambiar tajantemente las herramientas de investigación sociológica que ellos emplean y que nosotros no abandonamos aún.

El principal problema que veo en esto es que por no cuestionar las claves de análisis del marxismo y sus terminologías, concluimos encerrándonos en sus mismas lógicas estrechamente economicistas en donde la revolución depende de las estructuras de producción, excluyéndose del estudio (y combate) las múltiples aristas del sistema de dominación que no necesariamente se vinculan al trabajo asalariado. A saber, la cultura, la política, el inconsciente colectivo, las diferencias étnicas y etcétera. Según los marxistas todo esto depende de los modos de producción (estructura y superestructura), entonces si trasformamos la economía, cambiaremos todo lo demás. (1) Y para modificarla hay que tomar el control político del Estado con la consiguiente y macabra dictadura del proletariado, que no es más que la dictadura del Partido Comunista. Pero para nosotros quienes sostenemos que no hay igualdad ni libertad en donde existen jerarquías y control policiaco, ninguna dictadura es deseada. Y aún en el caso de que trasformemos la economía suprimiendo en el proceso la estructura orgánica del Estado (instituciones, espacios y capacidad de control), aquello no importa una relación directa con la modificación del pensamiento individual. Es más fácil hacer notar a alguien que su jefe lo explota a explicarle que deje de creer que su compañera es su propiedad, que el peruano o el argentino no es su enemigo o que se puede vivir mejor sin autoridad alguna. Por muy comunista que sea la economía, no hay revolución alguna si no hay un cambalache categórico de las estructuras mentales. Y la economía no determina las cosmovisiones, sino una serie de factores que tienen que ver primordialmente con las experiencias particulares de cada ser. (2) La cuna no determina tu lugar en la lucha, eso sería creer que la distribución de mentalidades en el orden actual es como generalmente lo fue en la edad media europea. Un obrero puede ser tan enemigo de la libertad como su patrón. ¡Falsa conciencia! -nos gritan los marxistas y quienes creen en sus metodologías: como los poderosos controlan la cultura, modifican las aspiraciones de los obreros y los hacen renegar de los “verdaderos” intereses de su clase, pero cuando llegue el día –nos advierten- en el que todos los trabajadores se hagan la idea de que son una gran unidad histórica y de que juntos deben hacer la revolución anteponiendo sus intereses a los de las clases hegemónicas, se acabará la falsa conciencia y la sociedad de clases. Bonita ilusión, decimos, que no considera siquiera las dinámicas de la sociedad moderna en donde los roles se confunden anulando las divisiones nítidas entre los diversos actores sociales.

Hoy, un siglo y medio después de cuando se trazaron las ideas genéricas del materialismo histórico, tiempo en que todas las estructuras de dominación se han perfeccionado y sofisticado sobremanera, urge cuestionar todo aporte teórico desde esas vertientes. Y no se trata de destruir por destruir, por cierto.

Apremia también cuestionar el modelo de “explotados y explotadores”, pues ya no hay sociedad –y nunca la hubo- dual. Las redes de poder y los conflictos en sus entretejidos son muchísimo más complicadas que un simple encontrón entre burgueses malvados y proletarios descamisados. En todo individuo hay un opresor, en todo trabajador hay un capitalista, en todo militante hay un militar: es preciso acabar con todos.

Si bien el anarquismo tuvo una época en que su relación con el mundo de las organizaciones de trabajadores era estrecha, innovando orgánicamente y aportando de diversas formas a sus luchas contra las redes de poder económico y estatal; su cuerpo teórico concibió ideas de redención que sobrepasaban los márgenes productivos. La idea era la transformación integral del individuo y con él de la sociedad toda. No te liberas en cuanto a tu clase, sino en tu calidad de ser. Ni opresores ni oprimidos, he ahí la cuestión primera.

Volviendo a la necesidad de superar al materialismo histórico en el campo anarquista me resulta preocupante el afán de muchos de “reafirmar el carácter de clase del anarquismo”. Haré referencia a un artículo de la revista plataformista Hombre y Sociedad, pero insisto en que esto no solo está presente en dicha corriente. No criticaré punto por punto sus postulados que, asumo, están inspirados de buena fe, aunque no concuerde con la mayoría de ellos. Pero sí me interesa ejemplificar el problema con éste, un típico caso de matrimonio entre anarquismo y fetichismo obrerista, en donde abundan los términos “proletariado”, “dialéctica”, “conciencia de clase”, “masas”. Aunque, como veremos, la similitud no sólo está en las palabras, sino también en las claves de lectura de la realidad. Espero no distorsionar el sentido del texto, como ocurre casi siempre cuando se cita para debatir, pero creo que este párrafo habla por sí sólo. Dicen desde H&S para combatir a los detractores de su tendencia:

“Así la resistencia a la plataforma aparece como la resistencia a dar el salto de un anarquismo abstracto, marginal, a ser parte activa en la lucha de clases, a hacerse parte de las dificultades reales que experimentan los movimientos sociales, por temores virginales a lidiar con la política real, se trata del temor natural que produce esta idea de que el anarquismo es sólo una posibilidad que hay que hacer parir, además del miedo al dolor y al trabajo que éste implica necesariamente” (3) (la negrita es mía).

¡Ay de nosotros los abstractos, los marginales y ajenos a las reales dificultades, los de vírgenes temores, los miedosos al dolor y al trabajo! Pero más allá de la arrogancia evidente, y de la ignorancia respecto a los costos que implica desarrollar la anarquía en otras formas, lo que me urge referir sobre este artículo es el porfiado tema de la lucha de clases. En donde no se concreta un cuestionamiento a la terminología marxista sino que, sirviéndose de ella, se permiten definir entre anarquismos concretos y abstractos. Personalmente valoro todo trabajo que se haga para mermar el sistema de dominación, cuanto más diversos mejor, y me agrada la preocupación por hacer más efectiva la presencia de las prácticas y valores libertarios en la sociedad, como supongo a la gente de H&S, pero me parece peligroso que se alimenten del materialismo histórico sin hacer al mismo tiempo una crítica profunda (más allá de los lugares comunes: antiburocracia, antipartidismo, etc.) de sus estrechos marcos economicistas. ¡La vida social es mucho más compleja que las relaciones con el malvado capital! Antes que el capital está la autoridad, y no hablo solo de las fuerzas evidentes del Estado o sus edificios y símbolos (Ejército, carabineros, cárceles, escuelas, edificios administrativos), sino –y principalmente- de aquella red de creencias que hacen de él una fortaleza aparentemente inexpugnable. Creencias como aquella hegemónica –y pilar de la dominación- que nos advierte que no se puede vivir sin autoridad. Y a esa máxima no la acabaremos únicamente con piedras y bombazos, ni con huelgas ni grandes manifestaciones. Aunque todo sirve, por cierto.

Y como soy un convencido de que las formas de combatir los mil rostros de la dominación pasan por multiplicar mil espacios de respuesta y contraofensiva, no puedo dejar de cuestionar aquella creencia (que también empieza a abundar entre los ácratas) que invita a distanciarse completamente de la lucha económica por considerarse funcional al orden. En esa lógica, por ejemplo, el sindicalismo vendría a ser otro instrumento más de dominación.

Veamos un caso. En el nº 53 de la publicación anti-plataformista Libertad! de Buenos Aires apareció un artículo firmado por Patrick Rossineri que sintetiza esta idea (4). Coincidimos en su análisis, más no en las conclusiones. Ante la pregunta de si acaso es posible o deseable para los anarquistas horizontalizar y autogestionar los sindicatos, el articulista remata negativamente, aunque deja en claro la necesidad de fortalecer entidades anarcosindicales, el trabajo en los barrios y con los no sindicalizados, con los cesantes. Bien dice Rossineri que el sindicato está inserto en el sistema de dominación en tanto reproduce al mismo en las estructuras jerárquicas de su funcionamiento interno, así como en su disponibilidad a las subvenciones estatales. Y es cierto que el sindicato es hoy un organismo autoritario y pancista, sólo preocupado en demandas inmediatas de caracteres gremiales y restringidos a su particular radio de acción. Ya no existe la huelga política, la huelga solidaria, como otrora cuando por ejemplo los gremios paraban sus labores para apoyar a otros sindicatos o reclamar la libertad de los presos políticos. Pero, a nuestro juicio, que el sindicato esté amarrado a la estructura de poder no implica negar la posibilidad para un anarquista de luchar en él. Requerimos transformar todos los espacios en los que nos desenvolvemos ¿por qué éste no? Y esto tampoco significa claudicar, hay que combatir a los politicastros, a los legalistas y todo dirigente sindical debe ser objeto de desconfianza en tanto autoridad, pues la delegación y la sumisión muchas veces visten ropajes simpáticos. El sindicato es una herramienta como tantas otras y además se ha mostrado útil para detener el abuso patronal en no pocos casos. Creo más bien que el problema pasa por no hacer del sindicato y el sindicalismo la panacea. Por su parte el anarcosindicalismo es una solución parcial y limitada a la burocratización del sindicato legal y partidista, pero no es en sí mismo la solución al general sistema de dominación.

La gesta libertaria trasciende nuestro lugar en el sistema de producción y el entretejido de relaciones salariales en el que sobrevivimos. Hasta acá llegamos hoy. El llamado es a cuestionar el uso indiscriminado y acrítico de la terminología y las claves de análisis marxistas entre los anarquistas, y para sugerir cuidado sobre su antípoda antieconómica. Y es que el anarquismo no depende de las estructuras de producción, pero tampoco puede desentenderse de las mismas. Pero y en todo caso, no es la verdad anarquista la que habla hoy, sino la limitada opinión de uno de los miles que se reclaman como tal. Provocar a la reflexión es la idea.

Citas:
[1]. A pesar de las reformulaciones y “actualizaciones” del pensamiento marxista, por ejemplo con el rescate de los aportes sobre “hegemonía” de Gramsci (opacado por largo tiempo en A.L. por Althusser y compañía), estas ideas continúan intactas. Entre otros véase, Marta Harnecker, Los conceptos elementales del materialismo histórico, X edición, Siglo XXI, Santiago, 1972.
[2]. Incluso los mismos historiadores marxistas lo han notado, aunque no se note en las directrices de sus partidos. Estúdiese los aportes de E. P. Thompson y su “Formación de la clase obrera en Inglaterra”, Editorial Crítica, Barcelona, 1989.
[3]. El artículo referido es “A propósito de las resistencias a “La Plataforma”: Contribución a un anarquismo de masas.”, Hombre y Sociedad, nº 24, Invierno 2009, Santiago, p.15.
[4]. “El sindicato como herramienta de dominación”, Libertad!, nº 53, Octubre-Noviembre 2009, Buenos Aires.

miércoles, 24 de febrero de 2010

El Único - un manifiesto x The Anomalous Union of Schizoversive Egoists


http://www.geocities.com/kk_abacus/unique.html

En forma que me extraña, los que buscan ser parte de la especie-hippies en LSD por la unidad o grupos ultra izquierdistas comunistas...Ellos no ven que el ser parte de la especie es capitalista, lo que es decir, del objetivo social...

El Único-aquel que ha ido mas allá de su humanidad sin significado-las banalidades que comparte con cada humano-para crear su propia vida, su propio mundo, por si mismx...

Esto es autenticidad-el crear su propia vida activamente. El Único vive sin culpa, moralidad, excusas, disculpas, humanidad, identidad, pasado, futuro.

El Único no sabe de pesares por cosas no hechas, porque siempre el riesgo es tomado. El no sabe de culpa o vergüenza por lo que es hecho, debido a que el lo hace intencionadamente.

Todas las interacciones son concientemente creadas-con intención-la única razón: para aumentar el placer y la intensidad de la vida.

Para algunxs, El Único aparece como un anarquista, debido a que desafía a la autoridad en todas sus formas cuando esta se pone en su camino.

Para otrxs, aparece como elitista, debido a que rechaza el ponerse abajo debido a la estupidez o la debilidad de otrxs o debido a demandas liberales, moralistas por la igualdad mediocre.

La rebelión de El Único es aristocrática en el sentido nietzschechiano-una rebelión del malgasto, de el tomarse por unx mismx el completo disfrute de la vida en todos sus aspectos-incluyendo el disfrute de otrxs.

No es una rebelión del sacrificio, esto debido a que El Único no dará nada por ninguna causa...

Tampoco es una rebelión del resentimiento- El Único nunca demanda que nadie se baje hasta el mas bajo común denominador de la humanidad-¿Quién quiere la “autogestión” comunal, democrática de la miseria y la mediocridad cuando unx puede experimentar la intensidad y la pasión de los amores y odios, las uniones y conflictos de los Únicos creando su deseo?

El Único esta motivado por una “voluntad de poder”-una voluntad de poner en practica el poder de la auto creación perpetua para su propio disfrute. El contexto social parodia esta voluntad con la voluntad de ejercer el poder de la dominación y la manipulación-la voluntad de controlar las vidas de otrxs debido a que unx carece del coraje de crearse una vida propia. El Único sabe que la dominación social no es una forma de auto creación, sino meramente esclavitud a un rol social.

El Único no caerá por ninguna de las medidas a medias ofrecidas por la sociedad: “riqueza” financiera que es solo otra cara de la pobreza, el “poder” político que es solo otra cara de la debilidad; el “amor” romántico y el sentimentalismo que son las caras pálidas de las interacciones sociales pre-hechas...Esto debido a que su codicia por la vida no tiene limites y abarcara el universo.

miércoles, 27 de enero de 2010

Anarquia 101 x Bob Black


introduccion de el (a)nticristo: distro libertaria: En el (a)nticristo decidimos traducir este buen texto del gran anarquista estadounidense contemporaneo Bob Black. Nos parece muy pedagógico al mismo tiempo que hace justicia al complejo legado del pensamiento anarquista de mas de 200 años. Pensamos que es un excelente texto introductorio al anarquismo y a la idea de anarquía para que lo consideren los curiosos. Ahora si quieren mas textos de este autor les recomendamos su excelente texto que puedes encontrar en google o en nuestro website llamado "La abolición del trabajo". Para mas textos de Bob Black chekea aca

Saludos surrealistas a todxs!


Anarquia 101 x Bob Black

QUE ES “ANARQUISMO”? QUE ES “ANARQUÍA”? QUIENES SON “ANARQUISTAS”?


Anarquismo es una idea sobre la mejor forma de vivir. Anarquía es una forma de vivir.

Anarquismo es la idea que el gobierno (el estado) es innecesario y nocivo. Anarquía es la sociedad sin gobierno. Anarquistas son gente que creen en el anarquismo y desean vivir en anarquía como todos nuestros ancestros alguna ves lo hacían. La gente que cree en el gobierno (como liberales, conservadores, socialistas y fascistas) son conocidos como “estatistas”.

Puede sonar como que el anarquismo es puramente negativo-que es solamente contra todo. En realidad lxs anarquistas tienen muchas ideas positivas sobre la vida en una sociedad sin estado. Pero a diferencia de lxs marxistas, liberales y conservadores, ellxs no ofrecen un plan.

NO SON LOS ANARQUISTAS GENTE QUE PONE BOMBAS?

No-o en todo caso comparados a, digamos, el Gobierno de los Estados Unidos, que bombardea todos los días a Irak en forma mucho mayor que todas las bombas que los anarquistas han puesto en sus casi 150 años durante los cuales han sido movimiento político. Porque nunca escuchamos “presidentes que ponen bombas”? Importa que las bombas son enviadas horizontalmente por anarquistas en ves de verticalmente por el gobierno de Estados Unidos?

Los anarquistas han sido activos por muchos años y en muchos países, bajo regímenes autocráticos como democráticos. Algunas veces, especialmente bajo condiciones de severa represión, algunos anarquistas han puesto bombas. Pero eso ha sido la excepción. El estereotipo del “anarquista que pone bombas” fue elaborado por políticos y periodistas a fines del siglo XIX, y todavía no lo abandonan, pero inclusive en ese entonces era una gran exageración.

ALGUNA VES HA HABIDO UNA SOCIEDAD ANARQUISTA QUE HAYA FUNCIONADO?

Si, muchas miles de ellas. Por los primeros millones de años o mas, todos los humanos vivieron cazadores-recolectores en bandas de iguales, sin jerarquía o autoridad. Ellos son nuestros ancestros. Las sociedades anarquistas debieron ser exitosas, sino ninguno de nosotrxs estaríamos aquí. El estado solo tiene unos pocos miles de años de existencia, y le ha tomado ese tiempo para someter a las ultimas sociedades anarquistas, como los San (Bosquimianos), los pigmeos y los aborígenes australianos.

PERO NO PODEMOS REGRESAR A ESA FORMA DE VIDA.

Casi todxs lxs anarquistas estarán de acuerdo. Pero todavía llama la atención, inclusive para lxs anarquistas, el estudiar estas sociedades y talvez tomar algunas ideas de cómo una sociedad completamente voluntaria, altamente individualista, así como cooperativa trabajaría. Para tomar solo un ejemplo, los forrajeros y personas de tribus a menudo tienen métodos altamente efectivos de resolución de conflictos incluyendo la mediación y el arbitración no vinculante. Sus métodos trabajan mejor que nuestro sistema legal debido a que la familia, los amigos y vecinos de las partes en disputa alientan a estos a llegar a un acuerdo, ayudados por simpatizantes y confiables intermediarios, para encontrar una resolución razonable al problema. En los 1970s y 1980s, supuestos expertos académicos trataron de trasladar algunos de estos métodos en el sistema legal de Estados Unidos. Naturalmente los transplantes se marchitaron y murieron, debido a que estos solo tienen vida en una sociedad libre.

LOS ANARQUISTAS SON INOCENTES: ELLXS CREEN QUE LA NATURALEZA HUMANA ES ESENCIALMENTE BUENA.

En realidad no. Es verdad que lxs anarquistas rechazan las ideas de depravación innata o de Pecado Original. Esas son ideas religiosas en las cuales la mayoría de la gente ya no cree. Pero los anarquistas usualmente no piensan que la naturaleza humana es esencialmente buena tampoco. Ellxs toman a las personas como son. Los humanos no son “esencialmente” nada. Nosotrxs que vivimos bajo el capitalismo y su aliado, el estado, somos solamente gente que nunca tuvimos la oportunidad de ser todo lo que podríamos ser.

Aunque los anarquistas a menudo hacen llamados morales a lo mejor de las personas, así como hacen un llamado al interés propio ilustrado. El anarquismo no es una doctrina del auto-sacrificio, aunque lxs anarquistas han peleado y muerto por lo que piensan. Lxs anarquistas piensan que la puesta en practica de su idea básica seria una vida mejor para casi todxs.

¿COMO SE PUEDE CONFIAR QUE LA GENTE NO SE VICTIMIZARA LOS UNXS CON LXS OTRXS SIN QUE EL ESTADO CONTROLE EL CRIMEN?

Si se puede confiar que la gente ordinaria no se victimice entre si, como se puede confiar que el estado no nos victimizará a todxs? Son las personas que llegan al poder tan no auto interesada, tan dedicada, tan superior a los que mandan? Mientras mas desconfías de tus cercanos, mayor razón tienes para convertirte en un(x) anarquista. Bajo la anarquía, el poder es reducido y esparcido alrededor. Todos tienen algo, pero nadie tiene demasiado. Bajo el estado, el poder esta concentrado, y la mayoría de la gente no tiene nada de este, en realidad. ¿Frente a qué tipo de poder quisieras irte en contra?

PERO-SEAMOS REALISTAS-¿QUÉ PASARÍA SI NO HUBIERA LA POLICÍA?

Como el Anarquista Allen Thornton observa,”La policía no esta en el negocio de la protección, ellos están en el negocio de la venganza.” Olvídate de Batman andando alrededor interrumpiendo crímenes en progreso. La patrulla de la policía no previene el crimen o captura criminales. Cuando el patrullaje policial fue secretamente discontinuado secreta y selectivamente en barrios de Kansas City, los niveles de crimen se mantuvieron en los mismos niveles. Otras investigaciones así mismo encuentran que el trabajo de detective, los laboratorios de criminalística, etc no tienen efectos sobre el nivel de criminalidad. Pero cuando los vecinos se juntan para protegerse entre si y alejar a los posibles criminales, los criminales intentan ir a otro barrio que solo esta bajo la protección policial. Los criminales saben que están bajo poco peligro allí.

PERO EL ESTADO MODERNO HOY EN DÍA ESTA PROFUNDAMENTE ENVUELTO EN LA REGULACIÓN DE LA VIDA COTIDIANA. CASI TODA ACTIVIDAD TIENE ALGÚN TIPO DE CONEXIÓN CON EL ESTADO.

Eso es verdad-pero cuando unx se pone a pensarlo, la vida cotidiana es casi enteramente anarquista. Raramente unx encuentra un policía, a menos que el este escribiéndote una multa de trafico por alta velocidad. Los acuerdos voluntarios y entendimientos prevalecen casi en todo lado. Tal como el anarquista Rudolf Rocker escribía: “El hecho es que inclusive bajo el peor despotismo, la mayoría de las relaciones intrapersonales con sus cercanos son arregladas por medio del acuerdo mutuo y la cooperación solidaria, sin la cual la vida social no podría ser posible”.
La vida familiar, el comprar y vender, la amistad, el culto, el sexo y el ocio son anarquistas. Inclusive en el lugar de trabajo, donde muchos anarquistas consideran que se esta tan sometido como en el estado, lxs trabajadorxs notoriamente cooperan, independientemente del jefe, para al mismo tiempo minimizar el trabajo y para hacerlo. Alguna gente dice que la anarquía no es efectiva. Pero es casi la única cosa que lo es! El estado se basa, inseguramente, sobre una fundación de anarquía, y así mismo la economía.

¿LA CULTURA?

El anarquismo siempre ha atraído a espíritus generosos y creativos que han enriquecido nuestra cultura. Poetas anarquistas incluyen a Percy Bysshe Shelley, William Blake, Arthur Rimbaud, y Lawrence Ferlinghetti. Ensayistas estadounidenses anarquistas incluyen a Henry David Thoreau y en el siglo 20 la anarquista católica Dorothy Day, Paul Goodman, y Alex Comfort (autor de The Joy of Sex). Académicos anarquistas incluyen al lingüista Noam Chomsky, el historiador Howard Zinn, y los antropólogos A.R. Radcliffe-Brown y Pierre Clastres. Figuras literarias anarquistas son demasiado numerosas para mencionar pero incluyen a Leo Tolstoy, Oscar Wilde, y Mary Shelley (autor de Frankenstein). Pintores anarquistas incluyen a Gustav Courbet, Georges Seurat, Camille Pissarro,y Jackson Pollock. Otros anarquistas creativos incluyen a músicos como John Cage, John Lennon, la banda CRASS, etc.

SUPONIENDO QUE TIENES LA RAZÓN, QUE LA ANARQUÍA ES UNA MEJOR FORMA DE VIVIR DE LA QUE TENEMOS HOY, ¿COMO SERIA POSIBLE DERROCAR AL ESTADO SI ES TAN PODEROSO Y OPRESOR COMO TU MANIFIESTAS QUE ES?

Lxs anarquistas siempre pensaron sobre esta pregunta. Ellxs no tienen una sola simple respuesta. En España, en donde había un millón de anarquistas en 1936 cuando el ejercito intento un golpe de estado, ellxs pelearon contra los fascistas al mismo tiempo que apoyaban a lxs trabajadorxs cuando estos ocupaban las fabricas, y a lxs campesinxs en la colectivización de las tierras. Lxs anarquistas hicieron lo mismo en Ucrania en 1918-1920, en donde tuvieron que pelear tanto contra los que apoyaban al Zar como contra los bolcheviques. Pero esa no es la forma en como derrocaríamos al sistema en el siglo XXI.

Consideremos las revoluciones que derrocaron al Comunismo en Europa del Este. Allí ocurrió violencia y muertes, mas en algunos países que en otros. Pero lo que derroco a los políticos, burócratas y generales-los mismos enemigos que tenemos-fue que la mayoría de la población simplemente se rehusó a trabajar o a hacer que un sistema podrido siga funcionando. ¿Que podían hacer los comisarios en Moscú o Varsovia, auto bombardearse con armas nucleares? ¿Exterminar a lxs trabajadorxs de los que ellos vivían?

La mayoría de lxs anarquistas han pensado que lo que ellxs llaman una huelga general seria una gran parte en el derrumbamiento del estado. Ósea, un colectivo rechazo del trabajo.

SI TU ESTAS CONTRA TODO EL GOBIERNO, TAMBIÉN ESTARÁS CONTRA LA DEMOCRACIA.


Si democracia significa que las personas controlen sus propias vidas, entonces todxs lxs anarquistas serán, tal como el anarquista estadounidense Benjamín Tucker, “demócratas Jeffersonianos no asustados”-ellxs serian los únicos verdaderos demócratas. Pero eso no es lo que la democracia realmente es. En la vida real, una parte de la gente (en Estados Unidos, casi siempre una minoría de la gente) elige un puñado de políticos que controlan nuestras vidas por medio de pasar leyes y usar burócratas no elegidos para ponerlas en practica lo quiera o no la mayoría.

Como el filosofo francés Rousseau (no un anarquista) alguna vez escribió, en una democracia la gente es solo libre en el momento en que vota, el resto del tiempo son esclavxs del estado. Los políticos y lxs burócratas son usualmente bajo la poderosa influencia de los negocios grandes y otro tipo de grupos de interés especial. Todxs saben esto. Pero alguna gente se mantiene en silencio debido a que están obteniendo beneficios de los que tienen el poder. Algunxs otros se mantienen en silencio debido a que ellxs saben que el protestas no les da ningún beneficio y que ellxs podrían ser llamados “extremistas” o incluso “anarquistas” (¡) si lo dicen como es. Vaya democracia!.

BUENO, SI NO ELIJES GENTE PARA HACER LAS DECISIONES, ¿QUIÉN LAS HACE? NO PUEDES DECIRME QUE TODXS PUEDAN HACER COMO PERSONALMENTE QUIERAN SIN QUE LES INTERESE LAS OTRAS PERSONAS.

Lxs anarquistas tienen muchas ideas sobre como las decisiones serian hechas en una sociedad verdaderamente voluntaria y cooperativa. La mayoría de lxs anarquistas piensan que ese tipo de sociedad deberá estar basada en comunidades locales lo suficientemente pequeñas para que la gente se conozca entre si, o gente como mínimo tendrá lazos de familia, amistad, opiniones o intereses con casi todo el resto. Y debido a que es una comunidad local, la gente también comparte un conocimiento común de su comunidad y medio ambiente. Ellxs saben que tendrán que vivir con las consecuencias de sus decisiones. A diferencia de los políticos o burócratas, que deciden por otras personas.

Lxs anarquista piensan que las decisiones deben siempre ser hechas en el nivel mas bajo posible. Toda que lxs individuxs pueden hacer por si mismos, sin interferir en las decisiones de alguna otra persona, ellxs deben hacer por si mismxs. Toda decisión hecha en grupos pequeños (como la familia, las congregaciones religiosas, los compañerxs de trabajo, etc) es otra vez solo de ellxs mismxs para hacer en tanto no interfieran con las decisiones de otrxs. Las decisiones con impacto significativo mas amplio, si alguien esta interesado sobre estas, iría a una asamblea ocasional comunitaria cara a cara.

La asamblea comunitaria, sin embargo, no es una legislatura. Nadie es elegidx. Cualquiera puede asistir. La gente habla por si misma. Pero mientras hablan acerca de temas específicos, están muy concientes de que para ellxs, el ganar no es, como decía el entrenador de football americano Vince Lombardi, “la única cosa”. Ellxs quieren que todxs ganen. Ellxs valoran el compañerismo con sus vecinxs. Ellxs tratan, primero, de reducir malentendidos y clarificar el tema. A veces eso es suficiente para producir acuerdos. Si eso no es suficiente, ellxs trabajan por un compromiso. A menudo lo logran. Si no, la asamblea puede posponer el tema, si es algo que no requiere una decisión inmediata, en tanto la comunidad entera pueda reflexionar sobre ellos y discutir el problema antes de otra reunión. Si eso falla, la comunidad explorara si hay una forma en la cual la mayoría y la minoría puede temporalmente separarse, cada una llevándose consigo su preferencia.

Si la gente todavía tiene diferencias irreconciliables sobre el tema, la minoría tiene dos opciones. Puede ir con la mayoría en esta ocasión, debido a que la armonía de la comunidad es mas importante que el problema. Talvez la mayoría puede conciliar a la minoría con una decisión sobre algo diferente. Si todo lo demás falla, y si el tema es tan importante para la minoría, esta se puede separar para formar una comunidad separada, asi como varios estados estadounidenses (Connecticut, Rhode Island, Vermont, Kentucky, Maine, Utah, West Virginia, etc.) lo han hecho. Si su secesión no es un argumento contra el estatismo, en tanto no es un argumento contra la anarquía. Eso no es una falla de la anarquía, debido a que la nueva comunidad recreara la anarquía. La anarquía no es un sistema perfecto-simplemente es un sistema mejor que los otros.

NO PODEMOS SATISFACER TODAS NUESTRAS NECESIDADES O DESEOS AL NIVEL LOCAL.

Talvez no todxs ellxs, pero hay evidencia de la arqueología del comercio de larga distancia, mas allá de cientos o hasta miles de kilómetros, en la Europa anarquista prehistórica. Las sociedades primitivas visitadas por antropólogos en el siglo XX, como los cazadorxs-recolectorxs San (Bosquimianos) y las tribus de las Islas Trobriand, conducían ese tipo de comercio entre socios comerciales individuales. La anarquía practica nunca dependió en la autosuficiencia local total. Pero muchos anarquistas modernos han insistido que las comunidades, y las regiones, deban ser tan autosuficientes como posible, en tanto no depender en afuerinos distantes e impersonales para las necesidades. Inclusive con la tecnología moderna, la cual fue muy a menudo diseñada específicamente para engrandecer los mercados comerciales por medio de romper la autosuficiencia, mucha mas autosuficiencia local es posible de la que los estados y las corporaciones quisieran que sepamos.

NUESTRA DEFINICIÓN DE “ANARQUÍA” ES CAOS. ¿NO ES ESO LO QUE SERIA LA ANARQUÍA-CAOS?


Pierre-Joseph Proudhon, la primera persona que se llamo a si mismo anarquista, escribió que “la libertad es la madre, no la hija del orden.” El orden anarquista es superior al orden implementado por el estado debido a que no es un sistema de leyes coercitivas, simplemente es la forma como las comunidades de personas que se conocen las unas a las otras deciden como vivir juntas. El orden anarquista esta basado en el consentimiento común y el sentido común.

¿CUÁNDO FUE LA FILOSOFÍA DEL ANARQUISMO FORMULADA?

Algunxs anarquistas piensan que las ideas anarquistas fueron expresadas por Diógenes el Cínico en la Grecia antigua, por Lao Tse en la China antigua, y por ciertos místicos medievales así como durante la Guerra Civil Inglesa del siglo XVII. Pero el anarquismo moderno comenzó con el libro de William Godwin Justicia Política publicado en Inglaterra en 1793. Fue revivido en Francia por Pierre-Joseph Proudhon en los 1840s (¿Qué es la propiedad?). El inspiro un movimiento anarquista entre lxs trabajadorxs francesxs. Max Stirner en El Unico y Su Propiedad (1844) definió el egoísmo ilustrado el cual es un valor anarquista básico. Un estadounidense, Josiah Warren, independientemente arribo a ideas similares al mismo tiempo e influencio al movimiento a gran escala en esa época para fundar comunidades utópicas. Las ideas anarquistas fueron desarrolladas en forma mayor por el gran revolucionario ruso Miguel Bakunin y por el respetado académico ruso Pedro Kropotkin. Los anarquistas desean que sus ideas continúen desarrollándose en un mundo cambiante.

ESTAS COSAS REVOLUCIONARIAS SUENAN BASTANTE COMO EL COMUNISMO, EL CUAL NADIE QUIERE.

Lxs anarquistas y marxistas han sido enemigos desde los 1860s. Aunque a veces han colaborado contra enemigos comunes como los Zaristas durante la Revolución Rusa y los fascistas españoles durante la Guerra Civil Española, lxs Comunistas siempre han traicionado a lxs anarquistas. Desde Carlos Marx a Joseph Stalin, lxs marxistas han denunciado al anarquismo.

Algunxs anarquistas, seguidores de Kropotkin, se llaman a si mismxs “comunistas”-no Comunistas. Pero ellos contrastan a su libre comunismo, que sale desde abajo-la puesta en común de la tierra, los servicios y el trabajo en comunidades locales donde la gente se conoce entre si-con un Comunismo impuesto por la fuerza por el estado, nacionalizando la tierra, y los servicios productivos, negando toda la autonomía local, y reduciendo a lxs trabajadorxs a empleados estatales. ¿Cómo pueden ser mas diferentes los dos sistemas?

Lxs anarquistas estuvieron de acuerdo y de hecho participaron en la caída del Comunismo Europeo. Algunxs anarquistas extranjerxs habían estado asistiendo a los disidentes del Bloque Oriental-tal como el Estado de Estados Unidos no lo hacia-por muchos años. Anarquistas son ahora activos en todos los países ex Comunistas.
El colapso Comunista indudablemente desacredito a gran parte de la izquierda estadounidense, pero no a lxs anarquistas, muchxs de los cuales no se consideran dentro de la izquierda de todas formas. Lxs anarquistas ya existían antes del marxismo y todavía seguimos por aquí después de el.

¿NO ES UN HECHO QUE LXS ANARQUISTAS ABOGAN POR LA VIOLENCIA?


Lxs anarquistas no son nada cercanamente violentxs como lxs Demócratas, Republicanos, liberales y conservadores. Esa gente solo parece no violenta debido a que usan al estado para que haga su trabajo sucio-para que sea violento por ellos. Pero la violencia es violencia. Vestir un uniforme o ondear una bandera no cambia eso. El estado es violento por definición. Sin violencia contra nuestrxs ancestrxs anarquistas-lxs cazadorxs-recolectorxs y campesinxs-no habría estados hoy. Algunxs anarquistas abogan por la violencia-pero todos los estados participan en violencia todos los días.

Algunxs anarquistas, en la tradición de Tolstoy, son pacifistas y no-violentxs por principio. Un relativo pequeño numero de anarquistas piensa que el ir en la ofensiva contra el estado. La mayoría de anarquistas cree en la autodefensa y aceptarían cierto nivel de violencia en una situación revolucionaria.
El problema no es en realidad entre violencia vs. no violencia. El problema es la acción directa. Lxs anarquistas piensan que la gente-toda la gente-debe tomar su destino en sus propias manos, individualmente o colectivamente, ya sea que el hacer eso sea legal o ilegal y ya sea que tenga que emplearse la violencia o que pueda ser logrado en forma no violenta.

¿CUAL ES EXACTAMENTE LA ESTRUCTURA SOCIAL DE UNA SOCIEDAD ANARQUISTA?


La mayoría de anarquistas no están “exactamente” segurxs. El mundo seria un lugar muy diferente después de que el estado haya sido abolido.

Lxs anarquistas usualmente no ofrecen planes detallados, pero ellxs proponen algunos principios guías. Ellxs dicen que la ayuda mutua-cooperación en lugar de la competición-es la base mas sólida para la vida social. Ellxs son individualistas en el sentido en que piensan que la sociedad existe para benéfico del individuo, no en forma inversa. Ellxs favorecen la descentralización, lo cual significa que los fundamentos de la sociedad deben ser local, comunidades cara a cara. Estas comunidades después se federalizan-en relaciones de ayuda mutua-pero solo para coordinar actividades que no pueden ser llevadas a cabo por las comunidades locales. La descentralización anarquista da la vuelta a la jerarquía existente. Ahora, mientras el nivel del gobierno es mas alto, mayor poder, mas poder este tiene. Bajo la anarquía, los niveles mas altos de asociación no son estados en ninguna forma. Estos no tienen poder coercitivo, y mientras mas alto se vaya, menos responsabilidad es delegada a estos lugares desde abajo. De todas formas, lxs anarquistas son concientes del riesgo de que estas federaciones puedan tornarse burocráticas y estatistas. Somos utopicxs pero también somos realistas. Tendremos que monitorear estas federaciones en forma cercana. Tal como lo puso Tomas Jefferson, “la vigilancia eterna es el precio de la libertad”.

¿ALGUNAS PALABRAS FINALES?

Winston Churchill, un político ingles alcohólico muerto y criminal de guerra, alguna ves escribió que “la democracia es el peor sistema de gobierno, exceptuando por todos los demás.” La anarquía es el peor sistema de sociedad-exceptuando todos los demás. Hasta ahora, todas las civilizaciones (sociedades estatales) han colapsado y han sido sucedidas por sociedades anarquistas. Las sociedades estatales son inherentemente inestables. Tarde o temprano, la nuestra también colapsara. No es demasiado temprano para comenzar a pensar sobre que poner en lugar de esta. Lxs anarquistas han estado pensando sobre eso por mas de 200 años. Tenemos un comienzo ventajoso. Te invitamos a explorar nuestras ideas-y a unirtenos en tratar de hacer del mundo un mejor lugar.

Bob Black
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Abobob51@peoplepc.com

martes, 24 de noviembre de 2009

Tesis sobre el anarquismo después del posmodernismo x Bob black

(1) Anarquismo, n. 1. La doctrina de que una sociedad sin estado es posible y deseable.

(2) El anarquismo, correctamente entendido, no tiene nada que ver ni con normas ni con valores en un sentido moral. La moralidad es al espíritu lo que es el estado a la sociedad, un cuerpo extraño y una limitación alienante sobre la libertad, una inversión de las finalidades y de los medios. Para los anarquistas las normas y los valores se entienden mejor –es es, son lo más útiles- como aproximaciones, resúmenes y convenciones. Pueden contener una cierta sabiduría práctica ganada mediante la experiencia social. Por contra, pueden ser preceptos interesados de autoridad, o formulaciones que fueron útiles pero que, una vez que cambiaron las circunstancias, no sirven para ningún propósito anarquista, o para cualquier propósito bueno.

(3) Hablar de normas y valores anarquistas, entonces, no es necesariamente un sinsentido –esto sí que implica riesgos, riesgos a menudo evitables. En una sociedad todavía saturada de cristianismo y sus sustitutos seculares, el riesgo es que la utilización tradicionalmente absolutista de estas palabras moralistas se transfiera al modo que los anarquistas los emplean. “¿Posees normas y valores o son ellos los que te poseen?”. Normalmente es mejor (pero, por supuesto, no necesariamente o absolutamente mejor) para los anarquistas que se evite traicionero vocabulario del moralismo y digan directamente y sinceramente lo que quieren, porqué lo quieren, y porqué quieren que todo el mundo lo quiera. En otros términos, poner las cartas sobre la mesa.

(4) Como las normas y los valores, los “ismos” anarquistas, viejos y nuevos, es mejor considerarlos como recursos, no como constricciones. Existen para nosotros, no nosotros para ellos. No importa si yo, por ejemplo, vengo del situacionismo o del sindicalismo, o que otro anarquista haya sacado más del feminismo, el marxismo o el Islam. Los lugares que hemos visitado incluso de los que procedemos son menos importantes que lo que somos ahora, lo verdaderamente importante es dónde estamos y hacia dónde vamos o si vamos al mismo sitio.

(5) Permitidme que por el “Tipo 1” me refiera al anarcoizquierdismo. Por el “Tipo 2” al anarcocapitalismo. Por el “Tipo 3” al meta-típico (“los nombres no me nombran”). La categoría anarquista del Tipo 3 rechaza la categorización. Su “existencia precede a su esencia” (Sartre). Para ella nada es necesariamente necesario, y todo es posiblemente posible. Él piensa que el inmediatismo lleva demasiado tiempo.“Ella vuela sobre alas ajenas” (Shocking Blue). La esposa de Winston Churchill una vez se quejó de que su marido bebiese demasiado. Churchill respondió que había tomado más del alcohol que el alcohol había tomado de él. La anarquista de Tipo 3 toma más del anarquismo de lo que el anarquismo toma de ella. E intenta obtener más de la vida de lo que la vida obtiene de él. Una orientación amante, pensativa, auto-afirmadora, predadora tiene tantas aplicaciones prácticas comohay tantas aplicaciones como la ingenuidad y la imaginación del Tipo 3 le puede sugerir.

(6) En principio, el rechazo de los principios de aplicación universal tiene aplicaciones universales. En la práctica, cada individuo tiene sus limitaciones y la fuerza de las circunstancias varía. No hay ninguna fórmula para el éxito, ni siquiera el reconocimiento de la posibilidad de que exista una tal fórmula. Pero la razón y la experiencia identifican ciertos áreas de inutilidad previsible. Es sencillo y recomendable, por ejemplo, que los anarquistas se abstengan de entrar en el juego de las políticas electorales. Es preferible pero a menudo no es posible abstenerse de trabajar, aunque sí que es posible envolverse en ciertas formas de resistencia en el puesto de trabajo sin riesgos excesivos. El crimen, el mercado negro, la evasión fiscal son a menudo alternativas o formas adjuntas de participar en el sistema sancionado por estado. Cada uno ha de evaluar sus propias circunstancia con una mente abierta. Házlo lo mejor que se puedas e intentar que no te cojan. Los anarquistas tienen ya demasiados mártires.

(7) El anarquismo está en un periodo de transición y muchos anarquistas experimentan ansiedad. Es demasiado sencillo abogar por cambiar el mundo. Hablar es gratis. No es tan fácil cambiar su pequeño rincón del mundo en el que vives. Las diferencias entre las tradicionales tendencias del anarquismo son insignificantes porque las mismas tendencias tradicionales del anarquismo son insignificantes. (Para los objetivos actuales, dejemos a un lado el Tipo2. Los anarquistas del “mercado libre” que aparentemente no tienen ninguna presencia, excepto en los Estados Unidos, e incluso ahí no juegan un gran papel y menos influencia aún sobre el “mercado”). El declive mundial de la izquierda, irreversible y largamente retardado, ha precipitado la crisis actual entre los anarquistas.

(8) Los anarquistas tienen una crisis de identidad. ¿Son todavía, o son simplemente, el ala izquierda del ala izquierda? ¿O son algo más o incluso algo distinto? Los anarquistas siempre han hecho más por la izquierda que el resto de la izquierda ha hecho nunca por ellos. Cualquier deuda que pudiera tener del anarquismo con la izquierda ha sido pagada esta deuda ha sido completamente pagada hace mucho tiempo, incluso en exceso. Ahora finalmente, los anarquistas son libres de ser ellos mismos. Pero la libertad es una perspectiva que asusta, incierta, mientras que las viejas maneras, los viejos clichés y rituales izquierdistas son tan confortables como “unos zapatos viejos” (incluidos los zuecos). Lo que es más, desde que la izquierda ya no es ninguna amenaza, los anarco-izquierdistas ya no están en peligro frente a la represión del estado cuando ellos promulgan y recuerdan sus antiguas y míticas glorias. Esto es tan revolucionario como fumar hachís, y el estado tolera ambas cosas por la misma razón.

(9) De todas maneras, ¿cómo de “anárquico” es el mundo? Por un lado muy anárquico por el otro nada en absoluto. Es muy anárquico en el sentido que, como Kropotkin argumentaba, la sociedad humana, la propia vida humana, siempre depende mucho más de la acción en cooperación voluntaria que de cualquier orden estatal. Bajo regímenes estatales severos -el régimen de la antigua URSS o del actual régimen de la ciudad de New York- el régimen en sí mismo depende de la violación generalizada de sus propias leyes para permanecer en el poder y mantener la vida en marcha. En otro sentido, el mundo no es anarquista en absoluto, porque ya no existe ninguna población humana que no esté sujeta en cierto grado al control de algún estado.

La guerra es demasiado importante para dejarla a los generales, y la anarquía es demasiado importante para dejarla a los anarquistas. Es mejor que cada uno lo intente con la táctica a la que se sienta inclinado, a pesar de que se halla probado errónea –como votar, prohibir libros (especialmente los míos), violencia aleatoria, y aliarse a la izquierda autoritaria- que evadirlas. Si los anarquistas no han aprendido cómo revolucionar el mundo, afortunadamente han aprendido los métodos para no hacerlo. No es mucho, pero ya es alguna cosa.

(10) Hablar de prioridades una mejora con respecto al hablar de normas y de valores, en tanto que está menos cargada de malentendidos moralistas. Pero, de nuevo, ¿tienes prioridades o las prioridades te tienen a ti?

(11) El auto-sacrificio es contrarrevolucionario. Cualquiera que sea capaz de sacrificarse por una causa también es capaz de sacrificar por ella a cualquiera. Por tanto, la solidaridad entre los auto-sacrificados es imposible. No puedes confiar en el altruista. Nunca sabes cuando puede cometer algún acto desastroso de benevolencia.

(12)”La lucha contra la opresión” -¡que frase tan fina! Una carpa de circo lo bastante grande como para cubrir cualquier causa izquierdista, sea como sea de payasesca, y lo más irrelevante que sea para la revolución de la vida cotidiana, mejor. ¡Mumia libre! ¡Independencia para Timor! ¡Médicos y medicamentos para Cuba! ¡Prohibición de los libros “sucios”! ¡Viva Chiapas! ¡Marihuana legal! ¡Salvemos a las ballenas! ¡Libertad para Nelson Mandela! –no, espera, eso ya lo han conseguido, ahora él es la cabeza del estado, y ¿puede ser una vida anarquista lo mismo después de esto? Todo el mundo es bienvenido bajo la gran tienda, pero con una condición: abstenerse de toda crítica a los otros. Tu firmas mi petición y yo firmaré la tuya…

Manteniendo la imagen pública de una “lucha común contra la opresión”, los izquierdistas esconden, no solo su división actual, incoherencia y debilidad, sino – paradójicamente – aquello que realmente comparten (lo tienen en común): el consenso tácito con los elementos esenciales sociedad estatal y de clases. Aquellos que están contentos con la ilusión de pertenecer a una comunidad, están poco dispuestos a arriesgarse a perder sus modestas gratificaciones personales e incluso alguna cosa más, si se pusiesen a luchar por alguna cosa real. Todas las democracias industriales avanzadas toleran la fiel oposición izquierdista, que sólo es justa en tanto que esta los tolera a ellos.

Sobre el anarquismo y otros impedimentos para la Anarquía x Bob Black

En la actualidad no hay necesidad de producir nuevas definiciones de lo que es el anarquismo – sería difícil superar aquellas concebidas hace mucho tiempo por varios eminentes extranjeros ya fallecidos. Ni necesitamos demorarnos en los familiares anarco-comunismo o anarco-individualismo, ni en los demás, los libros de texto cubren todo eso. Más aún, el punto es por qué no estamos nosotros hoy más cerca de la anarquía de lo que lo estaban en su tiempo Godwin, Proudhon, Kropotkin y Goldman. Hay muchas razones, pero aquellas que merecen mayor reflexión son las que los anarquistas mismos engendran, ya que estos obstáculos –si hay alguno- se pueden remover. Es posible, pero no probable.

Lo que considero según mi juicio, después de años de escrutinio y en ocasiones de una espantosa actividad en el medio anarquista, es que los anarquistas son la principal razón –yo sospecho, una razón suficiente- por la cual la anarquía permanece como un epíteto sin un ruego de una oportunidad de ser realizada. Muchas y muchos anarquistas son, francamente, incapaces de vivir de una manera autónoma y cooperativa. Una buena parte de ellos y ellas no son muy brillantes. Ellas y ellos tienden a leer sus propios clásicos y la literatura producida por el grupo mismo, excluyendo un conocimiento más amplio del mundo en el cual viven. Esencialmente tímidos, se asocian con otros como ellos mismos con el conocimiento tácito de que nadie medirá las opiniones de los demás ni actuará contra prácticamente ningún estándar de inteligencia crítica; que ninguno de su o sus logros individuales estará muy por encima del nivel prevaleciente; y, sobre todo, que nadie desafía las contraseñas de la ideología anarquista.

El anarquismo no es en gran medida un desafío al orden existente, antes bien es una forma sobreespecializada de acomodarse en él. Es un modo de vida, o un anexo de uno, con su mezcla particular de recompensas y sacrificios. La pobreza es obligatoria, y por esta misma razón se excluye la pregunta sobre si este o esta anarquista puede ser alguien o un fracasado o fracasada a pesar de la ideología. La historia del anarquismo es una historia incomparable de derrota y martirio, todavía los y las anarquistas veneran a sus antepasados hechos víctimas, con una devoción mórbida que ocasiona la sospecha de que los anarquistas, como todos los demás, piensan que el único anarquista bueno es uno muerto. La revolución – la revolución vencida – es gloriosa, pero pertenece a los libros y panfletos. En este siglo – La España de 1936 y Francia en 1968 son casos sumamente claros – el arrebato revolucionario sorprendió al oficial, los anarquistas organizados llegaron tarde e inicialmente no apoyaron las propuestas o aún peor. La razón de esto no se encuentra lejos; no es que estos ideólogos fueran hipócritas (algunos lo eran), más bien, ellos y ellas trabajaban en una rutina diaria de militancia anarquista, algunos y algunas de ellas contaban inconscientemente con soportar indefinidamente ya que la revolución no era imaginable realmente en el aquí y ahora, así que ellos y ellas reaccionaron con miedo y en actitud defensiva cuando los eventos se distanciaron de su retórica.

En otras palabras, si les dan a escoger entre anarquismo y anarquía la mayoría de las y los anarquistas irán por la ideología del anarquismo y su subcultura antes que tomar un peligroso salto a lo desconocido, dentro de un mundo de libertad estatal. Pero desde que los y las anarquistas son las únicas críticas confesas del estado como tal, estas populares temerosas de la libertad deberían asumir, inevitablemente y de manera prominente, o al menos publicitaria, sus lugares en cualquier insurgencia que fuese genuinamente antiestatal. Ellos y ellas son seguidores, encontraran los líderes de una revolución que amenazará su estatus establecido no menos de lo que lo pueden hacer los políticos y los propietarios. Las y los anarquistas pueden sabotear la revolución, concientemente o de otra manera, que sin ellos podría haber abolido al estado, repitiendo sin pausa a los antiguos debates entre Marx y Bakunin.

De hecho, las anarquistas que asumen este nombre no han hecho nada para cambiar el estado, no con escritos llenos de verborrea illegible, sino con el ejemplo contagioso de otra manera de relacionarse con las demás personas. Cuando los anarquistas conducen las cuestiones del anarquismo son la mejor refutación de las pretenciones anarquistas. En realidad, las más duras “federaciones” de trabajadores organizados de la actualidad en Norteamérica han colapsado por lasitud y acrimonia, y una cosa buena también, porque la estructura social informal del anarquismo, que lo atraviesa, es aún jerárquica. Los anarquistas se someten plácidamente a lo que Bakunin llamó a un “gobierno invisible”, que en su caso consiste en los editores (de hecho si no en el nombre) de un manojo de las publicaciones anarquistas más grandes y de más larga duración.

Estas publicaciones, a pesar de las diferencias ideológicas aparentemente profundas, de cara a sus lectores tienen posiciones similares de “papá sabe lo que es bueno” así como un acuerdo de caballeros para no permitir los ataques entre ellos qué expondrían las inconsistencias y por otra parte minaría el interés de la clase común en la hegemonía de la gente común anarquista. Por raro que parezca, puedes criticar fácilmente a el Fifth Estate o el Kick It Over en sus propias páginas en las cuales critican a, digamos, Processed World[*]. Cada organización tiene más en común con cualquier otra de lo que tiene con cualquier desorganizado. La crítica anarquista del estado, si solo los y las anarquistas la entienden, es sin embargo un caso especial de crítica contra la organización. E incluso a cierto nivel las organizaciones anarquistas se dan cuenta de esto.

Los antianarquistas pueden concluir que si no hay jerarquía y coerción la dejen salir en público, señalado claramente como es. Al contrario de estas autoridades (Los derechistas “libertarios”, los minarquistas, por ejemplo) yo persisto obstinadamente en mi oposición al estado. Pero no porque, como los anarquistas reflexivamente declaran, el estado no sea “necesario”; las personas comunes y corrientes desestiman esta aserción anarquistas a la que consideran absurda, como deben hacerlo. Obviamente, en una sociedad industrializada como la nuestra, el estado es necesario. El punto es que el estado ha creado las condiciones en las cuales es de hecho necesario, despojando a los individuos de su poder de asociarse voluntariamente en el día a día. De manera más fundamental, las bases del estado (trabajo, moralismo, tecnología industrial, organizaciones jerárquicas) no son necesarias sino antes antitéticas para la satisfacción de nuestro deseos y necesidades reales. Desafortunadamente, la mayoría de las tendencias del anarquismo apoyan estas premisas pero oponiendose a su conclusión lógica: el estado.

Si no hubiese anarquistas el estado tendría que inventarlos. Sabemos que en muchas ocasiones se ha hecho exactamente eso. Necesitamos anarquistas sin las trabas del anarquismo. Entonces, y solo entonces, podremos empezar a obtener un fomento serio de la anarquía.

Bob Black
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NOTAS
[*] Nombre de diferentes revistas anarquistas de Estados Unidos, las primeras de tendencia primitivista en tanto la segunda tiene un carácter más anarcosindicalista. (Nota del “traductor”)